miércoles, 4 de marzo de 2015

La felicidad se aprende

Todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos. Y lo mejor, al menos para mí, (y no es poco), es que sean felices.

Para intentar lograrlo, los padres tenemos un papel fundamental. Pero educar a los niños en la felicidad no es una tarea fácil. Tenemos que conseguir que nuestros hijos nunca abandonen su esencia, que sean ellos mismos, que jueguen y disfruten, no limitarlos, sino que superen sus límites, que amen y que se sientan muy queridos.

Sin embargo, en nuestro afán por lograr la felicidad de nuestros hijos, dejamos de un lado lo más importante, lo más sencillo... la felicidad se aprende. ¡Y ellos son unos grandes imitadores! Por tanto, a los niños se les debe enseñar más bien poco. Somos nosotros, como padres, los que tenemos que hacer primero el esfuerzo por aprender a ser felices.

Y Ahora recuerdo algo que un día leí: "Un padre le dijo a su hijo: ten cuidado por donde caminas. Y el hijo le respondió: ten cuidado tú, recuerda que yo sigo tus pasos".

No hay comentarios:

Publicar un comentario